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Depresión resistente: qué es la TMS y cuándo puede ser una opción

La depresión no siempre mejora con el primer tratamiento. Algunas personas prueban psicoterapia, uno o más medicamentos o una combinación de ambos y, aun así, continúan con síntomas que afectan su energía, sueño, concentración, relaciones o capacidad para disfrutar la vida. En estos casos, una evaluación especializada puede considerar alternativas como la estimulación magnética transcraneal (TMS).

La TMS para la depresión es una terapia no invasiva que utiliza pulsos magnéticos repetidos para estimular de manera focalizada circuitos cerebrales relacionados con la regulación del estado de ánimo. No es una cirugía, no requiere anestesia y no implica implantar dispositivos.

¿Qué significa “depresión resistente al tratamiento”?

El término suele utilizarse cuando una persona con depresión mayor no obtiene una mejoría suficiente después de uno o más tratamientos antidepresivos adecuados. No significa que la depresión sea imposible de tratar. Significa que el plan necesita revisarse: confirmar el diagnóstico, valorar otros problemas médicos o de salud mental, revisar dosis y duración de tratamientos previos y analizar nuevas opciones.

La elección del tratamiento siempre debe individualizarse. La psicoterapia y los medicamentos siguen siendo fundamentales; la TMS puede incorporarse cuando la respuesta ha sido insuficiente, los efectos secundarios de los fármacos son difíciles de tolerar o el especialista considera que el perfil clínico es apropiado.

¿Cómo funciona la TMS para la depresión?

Durante una sesión, una bobina electromagnética se coloca sobre el cuero cabelludo. La bobina emite pulsos que inducen pequeñas corrientes eléctricas en una zona específica del cerebro, con frecuencia en la corteza prefrontal, una región vinculada con redes que participan en el ánimo y el control cognitivo.

La estimulación se repite durante varias sesiones para favorecer cambios en la actividad y conectividad de esas redes. La TMS no “borra” recuerdos ni cambia la personalidad. Su objetivo es reducir síntomas depresivos al modular circuitos que pueden estar funcionando de manera alterada.

Si deseas conocer el equipo y el enfoque disponibles en la clínica, consulta nuestra página sobre estimulación magnética transcraneal en Ciudad Juárez.

¿Qué ocurre durante una sesión?

Antes de comenzar, el equipo clínico realiza una valoración y determina los parámetros de estimulación. En la sesión, la persona permanece despierta y sentada. Es común escuchar clics y sentir golpecitos o contracciones leves en el cuero cabelludo mientras se aplican los pulsos.

La duración varía según el protocolo y el dispositivo. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) indica que una sesión típica puede durar aproximadamente de 3 a 40 minutos y que muchos protocolos se administran cinco días por semana durante cuatro a seis semanas. También existen protocolos acelerados, pero no todas las personas son candidatas y la disponibilidad depende del centro y de la indicación clínica.

En general, la persona puede retomar sus actividades habituales después de la sesión porque no se utiliza anestesia. La asistencia constante al esquema recomendado es importante para evaluar la respuesta de manera adecuada.

Beneficios y límites que conviene entender

  • Es no invasiva: la estimulación se aplica desde fuera de la cabeza.
  • No requiere anestesia: la persona permanece consciente durante el procedimiento.
  • Suele tolerarse bien: los efectos secundarios más frecuentes son locales y de corta duración.
  • Puede ayudar cuando otros tratamientos no han sido suficientes: existe evidencia clínica sólida de reducción de síntomas en algunas personas con depresión resistente.
  • No garantiza una respuesta: algunas personas mejoran mucho, otras mejoran parcialmente y otras no obtienen el beneficio esperado.
  • Puede requerir seguimiento: la mejoría debe vigilarse y, en ciertos casos, se consideran sesiones de mantenimiento u otros tratamientos complementarios.

¿Cuáles son los efectos secundarios?

Los efectos más comunes incluyen molestia o sensibilidad en el cuero cabelludo, dolor de cabeza leve, hormigueo o contracciones de músculos de la cara y, ocasionalmente, mareo. Por lo general son temporales y pueden disminuir conforme avanza el tratamiento.

Las convulsiones son un riesgo poco frecuente, pero posible. Por ello, la TMS debe administrarse con protocolos de seguridad y supervisión profesional. Antes de iniciar, informa al equipo sobre antecedentes de convulsiones, lesiones cerebrales, embarazo, consumo de medicamentos o sustancias y cualquier implante o pieza metálica en la cabeza o cerca de ella. Algunos dispositivos médicos implantados pueden requerir precauciones especiales o impedir el tratamiento.

¿Quién puede ser candidato?

La candidatura no se determina con un cuestionario aislado. Una valoración completa suele incluir:

  • confirmación del diagnóstico y gravedad de los síntomas;
  • revisión de psicoterapia, medicamentos y otras intervenciones previas;
  • evaluación de trastorno bipolar, ansiedad, consumo de sustancias y otras condiciones que puedan modificar el plan;
  • revisión de antecedentes neurológicos y dispositivos o metales implantados;
  • definición de objetivos, expectativas y método de seguimiento.

La TMS tampoco sustituye automáticamente la psicoterapia o los medicamentos. En muchas personas forma parte de un plan integral y cualquier cambio de medicación debe hacerlo el profesional tratante.

Preguntas útiles para la consulta

  • ¿Mi diagnóstico y mis tratamientos previos hacen razonable considerar TMS?
  • ¿Qué protocolo se recomienda y por qué?
  • ¿Cuántas sesiones se estiman y cómo se medirá la respuesta?
  • ¿Qué efectos secundarios debo reportar?
  • ¿Cómo se integrará la TMS con mi psicoterapia o medicación actual?
  • ¿Qué opciones existen si la respuesta es parcial o los síntomas regresan?

Una opción basada en evaluación, no en promesas

La depresión resistente puede ser frustrante, pero la falta de respuesta a un tratamiento no significa que ya no existan alternativas. La TMS amplía las opciones disponibles para determinados pacientes y puede ofrecer alivio significativo cuando se indica y supervisa correctamente. El siguiente paso es una evaluación clínica que considere tu historia, riesgos, preferencias y objetivos.

Fuentes